Primer lugar concurso: MEIS, Museo Nazionale dell’Ebraismo Italiano e della Shoah / Studio Arco, -scape, Michael Gruber

El equipo  formado por Studio Arco (ingenieria, Boloña),  -scape (arquitectura, Roma) y Michael Gruber (arquitectura, Senior Associate de Richard Meier & Partners) se acaban de adjudicar hoy 27 de enero –Dia de la memoria de la Shoah- el primer premio en el concurso internacional para diseñar el nuevo Museo Nazionale dell’Ebraismo Italiano e della Shoah, en Ferrara, Italia.

El segundo lugar (de un total de 52 propuestas) fue para el equipo formado por Ove Arup & Partners junto a Peter Eisenmann, mientras que el tercero fue para el equipo integrado por Politecnica junto a Luca Zevi y Benedetto Camerana.

Concurso de arquitectura abierto a la Comunidad Europea
Proyecto: Museo Nazionale dell’Ebraismo Italiano e della Shoah
Ubicación: Ferrara, Italia
Cliente: Dirección Regional de Bienes Culturales y Paisajísticos de Emilia Romagna, junto con el Municipio de Ferrara y con la Fondazione Museo Nazionale dell’Ebraismo Italiano e della Shoah di Ferrara
Jefe de grupo: Studio Arco – Architettura (Ing. Mauro Checcoli, Ing. Gianfranco Gaudenzi, Ing. Ottavio Lavaggi, Arch. Gabriele Riguzzi)
Arquitectura: -scape (A.Cambi, L. Di Falco, F. Marinelli, P. Mezzalama) con Michael Gruber e Kulapat Yantrasast
Equipo de proyecto: Andrés Besomi, Simone Lapenta
Museografía: Vertov
Consultor cultura hebrea: Profesor Ariel Toaff
Consultor restauración: M. Parlatore
Instalaciones: Tike S.R.C.
Imágenes: -scape con Simone Lapenta
Fecha concurso: Septiembre 2010
Superficie: 7.922m2
Presupuesto total: € 27.300.000,00

Un Museo es un lugar de la ciudad.

Este MEIS es también parte de la Memoria, así como de la presencia de la Cultura hebrea en Italia, presencia que ha durado por siglos con miles de eventos, frutos y vicisitudes. Es contemporáneamente lugar y símbolo: parte de la ciudad, de un territorio históricamente participe, pero también testimonio de la conciencia de las raíces culturales comunes, por lo tanto un Monumento reconocido por toda la colectividad.

Un verdadero Landmark.

Esta antigua cárcel, bella e imponente a su manera, viene invertida en su significado profundo: de furtemente cerrada, a luminosamente abierta. Se conserva, por muchos motivos, el severo y sólido edificio de las celdas masculinas, recuerdo de sufrimiento pero ahora transformado en el centro de un nuevo destino. Como la historia del judaísmo italiano, de sufrimientos atroces pero también de un indiscutible patrimonio de  creatividad, cultura, profesionalidad, musicalidad, genialidad; todas cualidades proyectadas hacia el Futuro.

La cárcel pasa a ser un lugar completamente abierto a la ciudad en términos culturales, pero también físicos y urbanos. El MEIS  es, en efecto, concebido como un parque urbano, atravesable por los ciudadanos para llegar al centro histórico o a la nueva área urbana de la Dársena. La gente puede así detenerse a reposar en una banca a la sombra o entrar al bar, al restaurante; u hojear libros o periódicos en la hemeroteca y en la biblioteca, o visitar una muestra temporánea o escuchar un concierto en el auditorio.

Como un diafragma permeable, el edifico debe ser capaz de abrirse y modificarse para relacionarse con la ciudad y su contexto civil, natural, histórico y fisico. Como ha ocurrido en otros casos, el Monumento se adapta a la ciudad donde se encuentra para convertirse en un signo de especial reconocimiento, una suerte de nuevo Palazzo dei Diamanti. La arquitectura propuesta es abierta, el Museo es también un parque, un límite, un recorrido, un libro, una plaza, un instrumento de comunicación.  Se convierte en un lugar para atravesar, descubrir, recordar, usar, amar.

Los cinco nuevo edificios tienden a levitar ligeros y luminosos en el espacio, siendo llamados a tierra por el sólido y macizo paralelepípedo de ladrillos rojos de las celdas: el viejo y el nuevo, juntos, simbolizan el pasado y el futuro, un futuro sin más ignorancia y sospechas, hecho de amistad, conocimiento y riqueza comun.

Los cinco nuevos cuerpos son los contenedores de temas, recorridos, comunicando por sí mismo su contenido: los pasajes claves de la Torah y de los otros libros del judaísmo, llevados a las paredes, vidriadas y opacas, se vuelven paredes en sí, fachadas urbanas y al mismo tiempo dispositivos para filtrar y regular la luz en el espacio expositivo. Los edificios-libros tocan tierra en poco puntos permitiendo así la fuerte permeabilidad requerida por el proyecto. El cuerpo de las antiguas celdas forma el eje de unión, la espina dorsal de todo el nuevo MEIS.


 

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